martes, 3 de julio de 2007

Luis Oviedo
Google te espía Google acaba de adquirir DoubleClick por la astronómica suma de 3.100 millones de dólares. Google es un motor de búsqueda en Internet, al que acceden diariamente 1.300 millones de usuarios; DoubleClick es la principal empresa de publicidad en Internet, que alcanza al 85% de sus usuarios. En conjunto, Google-DoubleClick no sólo constituyen un gigantesco monopolio que domina la red; son, por sobre todo, una poderosa herramienta de negocios, política y hasta policial que liquida toda privacidad de sus usuarios. Cada búsqueda que un usuario realiza en Google queda registrada, así como las páginas que visita, la lengua del navegador, la hora y la fecha y, sobre todo, su dirección IP (la identificació n de cada computadora en la red). Los nuevos servicios (indexación de archivos de la computadora del usuario; administració n de fotos; correo electrónico, etc.) aumentan exponencialmente los datos personales que Google puede obtener de cada usuario. La combinación de todos ellos le permite obtener un perfil ideológico, político, de compras, de gustos, absolutamente único para cada uno de sus 1.300 millones de usuarios. Google guarda esta información por dos años. DoubleClick hace lo mismo con la publicidad: registra y archiva todas las publicidades que un usuario consulta. La confección de un perfil "personalizado" para cada usuario tiene un potencial comercial extraordinario. Las empresas pagarían fortunas por esos "perfiles" que les permitirían llegar a los usuarios con el producto "justo". Si la utilización comercial de estos "perfiles" liquida la libertad de elección de los consumidores, su utilización política o policial es todavía más aterradora. DoubleClick fue sancionada por sus prácticas en febrero de 2000 a raíz de una querella iniciada por Epic (Centro para la privacidad de la información electrónica), una organización de defensa de derechos de los internautas. Ahora mismo, Google-DoubleClick enfrentan procesos administrativos en la Comisión de Libre Comercio de los Estados Unidos y en la Comisión Europea sobre la privacidad de datos. Nadie espera que los procesos limiten el espionaje. Es que tanto Estados Unidos como la Unión Europea han montado sus propios centros de almacenamiento de datos personales. En ambos, los prestadores de Internet están obligados a guardar (por un plazo de dos años) el registro de las páginas a las que accede cada uno de sus usuarios, "para que la policía pueda utilizarlos si lo considera útil" (Le Monde, 30/5). La diferencia con Google es que, en este caso, se trata de un acopio "privado" de información. Cuando nació Internet, los comentaristas de turno auguraban que la red potenciaría las libertades. Hoy, muchos años después, Google y toda la red se han convertido en un gigantesco espía que ve todo lo que hacemos en nuestras computadoras, lo registra, lo archiva y lo utiliza. Todo esto confirma una vieja conclusión de los socialistas: bajo el dominio del capital, ninguna mejora tecnológica trae la libertad. Al contrario, refuerzan la opresión social y política de la burguesía (y de sus Estados). Luis Oviedo