domingo, 16 de agosto de 2009

Los burlones Cercopes del Archivo General de la Nación de Argentina.


Un camino perennemente inseguro es la ambigüedad en la que transita la política institucional cuando se trata de destinar la calderilla calculada para determinados gastos prioritarios en un archivo tan importante como el nacional. Siempre aparecen las rentables galanterías de los funcionarios que del presupuesto otorgado para tal fin, lo vinculan a sus necesidades, a sus propósitos políticos sin que nada tenga que ver con el proyecto inicial.
La red variopinta de la necesidad marchita lo más urgente, lo deteriorado, lo que se está consumiendo por el tiempo y la degradación de sus componentes bioquímicos. Sólo a una burocracia camuflada en su propia ruina se le ocurrió solicitar la renuncia del director del Archivo General de la Nación de Argentina, cuando ha dado resultados en su desempeño institucional. De entrada existe una torva suspicacia: ¿detrás del proyecto risible de la conservación de materiales fílmicos y fotográficos, quienes se encuentran?. Un atestado de tentáculos de intereses se esconden trás la negación del problema del presupuesto en juego, en un lento escindirse para neutralizar el repudio de la comunidad archivística. Permanecer callados fortalecerá las intenciones en discordia.
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Imagen: Reliquias personales. ZeetobÁ.

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