miércoles, 16 de mayo de 2007

ARCHIVONOMÍA: LA NUEVA GREY DE LA INFORMACIÓN DOCUMENTAL

I INTRODUCCIÓN

No hay más que dirigir la mirada al quehacer de la Archivonomía para describir como testigo ocular, el entorno social en que se han desarrollado sus actividades.
Pensando en el lector generoso he decidido llevar a cabo un discurso crítico y no enciclopédico para argumentar la urdimbre de muchas hebras de la cual está sujeta la producción documental, en el contexto educativo del archivónomo, según mi apreciación como estudiante de la licenciatura de administración de archivos, a fin de cuentas es obligado preguntarse las expectativas educativas en cualquier sistema que se aprecie en el pensamiento y la cultura como búsqueda de elementos para el lenguaje propio de una disciplina archivística generada a partir de nuestras necesidades. Asimismo, considero oportuno preguntarnos: ¿Cómo defender nuestra identidad archivística stricto sensu en la producción documental, cuando la misma continúa sub voce de otras profesiones ligadas con la documentación?, ¿Hacia dónde se dirige nuestra escuela cuando la deserción de los estudiantes en los primeros semestres es elevada, la promoción y divulgación de sus carreras francamente invalidadas?, de igual manera, la trayectoria educativa y respetable de la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía en 60 años de esfuerzo y consolidación, ¿cómo es que no ha generado los mecanismos necesarios, para el fortalecimiento de sus respectivas disciplinas con la creación de maestrías afines a sus carreras?.

II LA ACULTURACIÓN DOCUMENTAL

El peso de la aculturación documental (España, Canadá, EE.UU.) hoy en día, de la cual está sujeta aún la producción de la institución, sin duda alguna refleja el enorme vacío que generaciones pasadas en la disciplina de la Archivonomía han aportado a la investigación de los documentos, en este sentido –aclaro- tendría que hacerse un estudio y análisis minucioso de los resultados de las generaciones pasadas. Por lo pronto, la prueba que presento es la enorme carga de bibliografía extranjera en materia archivística. Esta condición es importante –según creo-- como principio integrador de los Archivónomos, ya que dicho vacío en la investigación documental mexicana –entiéndase así, para este trabajo--, paradójicamente generaría una red nacional de Archivónomos que nos consolide como grey, esto es, un estilóbato o fuerza de personas con la preparación archivística en las tareas propias de nuestra profesión para la consolidación en la investigación y la operatividad de la gestión documental en general, llevándolo a cada rincón del país donde se requiriese. Aquí convendría reflexionar en torno al espacio de maestrías afines a las carreras impartidas en la institución educativa, ya que necesariamente esta ligada con la especialización y producción de los documentos. Considero que de ningún modo es tarde para tal propósito, sin embargo, este importante brazo de estudio (maestría), nos remite necesariamente a las condiciones políticas en materia de educación gubernamental, así como económicas, sociales y culturales del país. En todo caso, se lo tendríamos que preguntar a las autoridades educativas.



III IDENTIDAD ARCHIVÍSTICA

He movido un punto sensible en la conciencia de la colectividad estudiantil en general, y en la Archivonomía en particular. La búsqueda de la identidad archivística en nuestro entorno requiere un esfuerzo grupal; un llamado al compromiso de cada uno de sus agremiados que lo componen. Considerar la disposición futura de la profesión, contribuirá a la implantación de censores que evalúen constantemente el quehacer del archivónomo y en esa medida se vería garantizada su identidad profesional. El incremento avasallante de los documentos en cualquier formato o soporte, ha llevado a numerosos organismos privados a la exploración y creación de recientes tratamientos de la documentación, la ingeniería en sistemas informáticos ha cubierto un vacío notable sin la presencia de los Archivónomos, tan solo basta ver la enorme demanda de los técnicos en sistemas de cada local de reparación informático, para notar su carga de trabajo solicitado en el “tratamiento” de los archivos virtuales. Sin embargo, ese no es el tema a tratar, de cualquier forma considero que los retos son monumentales porque las demandas así lo requieren: el rezago educativo, la falta de material consultivo en la biblioteca, la constante actualización en el uso y manejo del computador --lo que permite la inclinación del péndulo hacia una educación interdisciplinaria para el archivónomo--, son parte de las demandas inmediatas requeridas para una sólida preparación académica y ahí se gesta necesariamente nuestra identidad como profesionales de la disciplina archivística en la conciencia de su publicación en particular y en la participación grupal en general. Por lo pronto, dejo claro que vamos por el camino con nuestro utillaje, que consta de disciplina y talento para aplicarlo en nuestro trabajo, y resguardarlo en la memoria documental. La aptitud del archivónomo es amplia, extensa, armoniosa; asimismo asiente con mohín en las comisuras de su expresión pálida, cuando las escenas agrestes y vulgares en materia de documentos se sujetan al engranaje de la vida institucional. La perspectiva del valor documental hace la diferencia, toda vez, que el archivónomo como sujeto, forja el carácter e identidad de los acervos y del patrimonio cultural de cada región. Su trascendente papel en la sociedad fortalece la imagen espiritual de su entorno, porque organiza y describe los documentos textuales, fílmicos, pictóricos, informáticos, cartográficos, de migración de datos y digitalización, etc., y aunque, es apoyada por otras disciplinas como la Restauración, la Arquitectura, la Historia, el Derecho Administrativo, entre otras; su campo de acción es único, porque está plenamente delimitado su método, su objeto y su finalidad archivística, en todo esto radica la identidad del archivónomo.

IV EL ARCHIVÓNOMO COMO PROMOTOR

Ante la evidente deserción de alumnos en los primeros semestres, el archivónomo como el bibliotecónomo tenemos tareas en común. Promover desde dentro y fuera de la Escuela, la labor generosa de nuestras profesiones. Del grano a la espiga, del sembrador al segado. Pienso que la deserción se debe a factores primordialmente externos: no cubren expectativas profesionales de los estudiantes, no es lo que pensaron de la disciplina archivística, etc. Sin embargo, la institución debería mejorar los mecanismos de promoción en las distintas disciplinas profesionales para asegurar –según creo--, el equilibrio y la estabilidad de los estudiantes, en el terreno particular de la Archivonomía debemos crear un lenguaje propio con rasgos originales, esto es, valorar nuestra belleza descriptiva, estimación de experiencias que adscriben a una misma comunidad de administradores documentales, porque allí veo restos tangibles de lo que nos aguarda el porvenir y por añadidura prende la atención y disposición de los estudiantes.

Acude a mi pensamiento, las palabras de BACON, “OF TRAVEL” (1626),
[1]

Viajar es entre los jóvenes parte de su Educación; entre los mayores, parte de su Experiencia. El que viaja a un país antes de haber accedido en alguna medida a su lengua, va a la escuela, no a viajar. Las cosas que han de verse son: las cortes de los príncipes, los tribunales de justicia, las iglesias, los monumentos, las murallas y fortificaciones, los puertos, las antigüedades, las ruinas y las bibliotecas, las universidades, los barcos mercantes y de guerra, casas y jardines, armerías y arsenales, comercios y almacenes, el ejercicio de la equitación, la esgrima y la instrucción de los soldados.

En suma, es posible la construcción de nuevos caminos siempre y cuando sea colectivo, por un reconocimiento de la profesión archivística en el campo estudiantil y laboral, justamente por tener más conciencia del abanico de posibilidades en la producción documental. Urbi et orbe, que la Archivonomía es la nueva grey de la información documental.

Zeetoba


[1] Barzun, Jacques. Del Amanecer a la Decadencia: Quinientos años de vida cultural en occidente. Taurus. Primera Edición en México:febrero de 2005. p. 143.

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